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  • tecomoaquesos@quesoslavega.com
Los orígenes

Un pionero en su pueblo

El abuelo Vitorino

Trajo la primera vaca de leche. Desde entonces poco a poco fue creando una pequeña ganadería de vacas lecheras, compaginándolo con las labores del campo y con la labor de tratante de ganado. Con esta última, recorrió las ferias de la cornisa cantábrica vendiendo o cambiando unas vacas por otras y sobre todo haciendo buenas amistades a su paso. Estamos hablando de la década de los 50. Una España empobrecida donde los transportes eran muy lentos, lo que significaba días e incluso semanas fuera de casa.

Wilfrida, el tándem perfecto.

Por supuesto alguien tenía que quedarse al cuidado de la casa, el ganado, el campo y la huerta. Esta labor silenciosa, la realizaba nuestra abuela, Wilfrida, conocida por nosotros como la abuela Ubil (un nombre moderno de la época). Sin duda, ella fue una todo terreno capaz de sacar adelante a siete hijos, cocinar, limpiar, lavar la ropa a mano (en el río), cuidar las tierras (eliminando a mano las malas hierbas, por ejemplo), alimentar y ordeñar al ganado… y seguro que se nos escapan cosas.

Ángel, la continuidad del negocio.

Con el paso de los años, sus hijos fueron asumiendo funciones. En 1981, Ángel, el primogénito, decidió emprender dando servicio a los ganaderos de la zona y ayudando al manejo del ganado. Con el paso de los años sus hermanos fueron incorporándose y desarrollando el negocio hasta que en 2015 iniciaron el proyecto de quesos Lavega, nombre que recibe la zona donde se elaboran, la vega del río Carrión.

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